Mi objetivo desde el día uno era convertirla en un hogar, desde cero. ¿Por dónde empezar? Por suerte, ya estaba trabajando en un bazar — no sé si eso lo hizo más fácil o más difícil. Siempre me había tocado estar del lado que aconseja, que da opciones. Esta vez estaba del otro lado.
Y ahí estaba yo, haciendo una checklist mental para no cometer ningún error. Algo casi imposible.
El error que más veo — el que casi cometí yo también — es comprar cosas innecesarias al principio. ¿Para qué necesito una paellera? ¿Una fondue?
Cuando arrancás, para no abrumarte, pensá qué comidas solés preparar. Ahí ya tenés la base de lo necesario. No hace falta más.
Elegí calidad sobre cantidad, pero solo en las cosas que realmente valen la pena.
Si la pava la usás todos los días, vale la pena una buena. Si la cafetera la usás solo cuando te visita tu mamá, podés optar por un modelo más económico. Lo mismo con una cacerola: si te encanta cocinar, ahí es donde tiene que estar la inversión. Y esa panquequera que solo vas a usar cuando vienen tus sobrinos no necesita ser la última moda — tiene que cumplir su función, nada más.
Lo esencial para arrancar
Una buena pava — si tomás mate o café todos los días, esto se usa más que cualquier otra cosa en la cocina.
Una cacerola de calidad — la base de casi cualquier comida. Acá no hay que ahorrar.
Una sartén antiadherente — para los días de apuro, los huevos, las milanesas rápidas.
Lo básico de cubiertos y vajilla, sin de más — vas a ir sumando de a poco, según lo que realmente necesites.
Y nada más. Porque a medida que vayas haciendo, te vas a dar cuenta de lo que te falta.
Buscá opciones, de materiales, de precio, de calidad. Preguntá, sacate las dudas — así vas a poder elegir mejor para vos, para tu casa.
Si tuviera que decirle algo a alguien que recién arranca, sería esto: comprá de a poco. Primero lo esencial, eso que vas a usar todos los días. Invertí un poco más en las cosas que más uso le vas a dar.
Lo importante no es tener todo desde el primer día. Es que esa casa se vaya transformando en un hogar — y que tenga tu esencia.
Verónica.
