Hace poco me topé con un TikTok de un peluquero coreano — creo — que mostraba cómo mezclar un poco de mascarilla o acondicionador en un rociador para lograr un desenredante casero muy bueno.

Decidí probarlo con una aceitera en spray. Y funciona.

¿Por qué usamos las cosas solo para lo que fueron pensadas?

Creo que nos cuesta sacarnos el chip de que cada objeto tiene una sola forma de usarlo. Como si viniéramos con el manual incorporado y no hubiera otra opción.

Ojo — hay clientes que tienen el don de encontrarle múltiples usos a las cosas. No sé si es una cuestión de personalidad, o qué astro los ilumina, pero algo envidio. Y acá estoy yo, descubriendo alternativas de a poco, como con la aceitera.

Pero una vez que empezás a mirar diferente, no podés parar.

Una hielera no es solo para hacer cubitos de hielo — sirve para preparar cubitos de caldo casero, o como molde de bombones. Una botella linda puede ser un florero, ¿por qué no? Y si tiene la boca ancha, podés usarla para acomodar agujas de tejer o pinceles, si lo tuyo es la pintura. Un bowl puede ser el despojador perfecto para la entrada. Una taza, el lapicero de tu escritorio.

Los objetos tienen más potencial del que creemos. A veces solo hay que mirarlos con otros ojos.

La próxima vez que pases por Pettish a buscar algo, antes de ir directo al producto específico, fijate si encontrás ese que sirva para más de una cosa. Que tenga tu impronta, tu estilo. Que cuando lo pongas en tu casa, sea tuyo de verdad.

 

Verónica